Reducción de jornada a 42 horas: un tercio de las pymes reporta impactos en su operación y aumenta la postergación del pago del IVA

La entrada en vigencia de la jornada laboral de 42 horas continúa generando desafíos para las pequeñas y medianas empresas. Encuestas recientes muestran efectos en la operación, mayores costos y dificultades para cumplir con algunas obligaciones financieras y tributarias.

La implementación de la segunda etapa de la Ley de 40 Horas ha abierto un nuevo debate sobre los efectos que la reducción de la jornada laboral está teniendo en las pequeñas y medianas empresas. Diversos estudios y encuestas evidencian que muchas organizaciones aún se encuentran ajustando sus procesos para adaptarse al nuevo escenario de las 42 horas laborales en las pymes.

Desde el 26 de abril de 2026, la jornada ordinaria máxima disminuyó de 44 a 42 horas semanales, como parte de la gradualidad establecida por la Ley N° 21.561. La normativa continuará avanzando hasta alcanzar las 40 horas semanales en 2028, sin reducción de remuneraciones para los trabajadores.

Aunque gran parte de las empresas ya opera bajo el nuevo régimen, los desafíos de implementación siguen siendo especialmente relevantes para las organizaciones de menor tamaño. Un estudio realizado sobre más de 10.500 empresas indicó que cerca del 80% ya funciona con jornadas de 42 horas semanales.

Costos operacionales y reorganización marcan las principales preocupaciones

Uno de los principales efectos observados ha sido la necesidad de reorganizar turnos, redistribuir jornadas y ajustar procesos internos para mantener los niveles de productividad con menos horas de trabajo disponibles.

De acuerdo con antecedentes recopilados por gremios empresariales, un 37% de las micro y pequeñas empresas declara que la reducción de jornada ha significado una dificultad importante para su operación diaria.

Las mayores preocupaciones están asociadas al aumento de costos laborales, la necesidad de mantener los mismos niveles de atención y producción, y la dificultad para incorporar nuevos trabajadores en un contexto económico todavía desafiante.

En sectores como comercio, servicios y atención presencial, la adaptación ha requerido modificaciones significativas en la planificación de horarios y en la gestión de equipos para cumplir con la nueva normativa sin afectar la continuidad operacional.

Crece la presión financiera sobre las pequeñas empresas

Junto con los desafíos operativos, diversas encuestas muestran un aumento en las dificultades financieras que enfrentan las pymes durante el proceso de adaptación a las 42 horas laborales en las pymes.

Entre los indicadores que generan preocupación aparece el incremento en la postergación del pago del IVA (33% de los encuestados), el no pagó oportuno de las cotizaciones previsionales (30%) y el aumento de deudas vigentes ante la Tesorería General de la República (40%), reflejando la presión que enfrentan muchas empresas para equilibrar sus costos y mantener liquidez suficiente para operar.

Este escenario ha impulsado discusiones sobre posibles medidas de apoyo para las empresas de menor tamaño. Entre ellas se encuentra la evaluación de iniciativas orientadas a flexibilizar ciertos plazos tributarios y fortalecer las condiciones de financiamiento para el sector.

Los especialistas coinciden en que la adaptación exitosa a las 42 horas laborales en las pymes dependerá no solo del cumplimiento normativo, sino también de la capacidad de las organizaciones para optimizar procesos, incorporar tecnología y mejorar la eficiencia de sus operaciones.

Mientras la reducción de jornada continúa avanzando hacia su etapa final, las pequeñas y medianas empresas enfrentan el desafío de compatibilizar productividad, sostenibilidad financiera y cumplimiento laboral, en un contexto donde la transformación digital y la automatización adquieren un rol cada vez más relevante.

Para conocer más noticias visita https://inputsoft.cl/noticias/