Chile se ubica entre los países con mayor uso laboral de inteligencia artificial
Chile se ubica entre los países con mayor uso laboral de inteligencia artificial

El uso laboral de IA en Chile supera el promedio mundial, reflejando una creciente incorporación de estas herramientas en distintas actividades profesionales y áreas productivas.

El dato surge de un análisis sobre el uso de Claude, herramienta desarrollada por Anthropic, que permite observar cómo las personas están incorporando estas tecnologías.

Según los antecedentes, Chile concentra el 0,59% del uso global de Claude entre 94 países con información comparable.

Además, el país registra una intensidad de uso per cápita de 1,84, un 84% superior a la esperada según su población en edad de trabajar.

Este resultado posiciona a Chile entre los países con mayor adopción de estas herramientas y lo ubica entre los líderes de América Latina.

Casi la mitad de las interacciones tiene fines laborales

Uno de los datos más relevantes está relacionado directamente con el uso laboral de inteligencia artificial.

En Chile, el 47,9% de las interacciones analizadas con Claude corresponde a actividades vinculadas al trabajo.

Los datos también muestran que el uso de estas herramientas todavía se encuentra en una etapa inicial.

A nivel nacional, las áreas que concentran más interacciones son computación y matemáticas, con un 25,2% del total.

Le siguen educación e instrucción, con un 14%, y artes, diseño y medios, que representan un 11,6%.

También destaca la presencia de áreas como apoyo administrativo y gerencia, además de una participación mayor del sector legal.

La capacidad de la IA supera su uso actual

El análisis permite comparar las tareas que técnicamente podría realizar la inteligencia artificial con aquellas que efectivamente están siendo desarrolladas mediante estas herramientas.

En computación, por ejemplo, la capacidad teórica de la IA alcanza el 92,6% de las tareas. Sin embargo, su utilización efectiva llega al 35,8%, mostrando una brecha importante entre las posibilidades tecnológicas y su adopción.

Esta diferencia también ayuda a dimensionar el impacto que podría tener la expansión de estas herramientas durante los próximos años.

El avance no necesariamente implica que los trabajadores serán reemplazados de manera directa por sistemas de inteligencia artificial.

La evidencia disponible apunta a que buena parte de su impacto podría concentrarse en determinadas tareas, especialmente aquellas que pueden ser automatizadas.

En otros casos, la tecnología puede funcionar como apoyo para complementar el trabajo realizado por profesionales.

Profesionales enfrentan una nueva etapa

La adopción de IA está teniendo especial presencia en ocupaciones profesionales y altamente calificadas, marcando una diferencia respecto de procesos anteriores de automatización.

El grupo de trabajadores más expuesto a estas herramientas registra ingresos promedio 47% superiores al grupo menos expuesto. Además, presenta casi cuatro veces más probabilidades de contar con estudios de posgrado.

Esto plantea un desafío relacionado no solo con la incorporación de tecnología, sino también con las capacidades necesarias para utilizarla correctamente.

En Chile, el debate comienza a centrarse en cómo empresas y trabajadores pueden aprovechar estas herramientas sin perder de vista el criterio profesional.

La capacitación y el desarrollo de nuevas habilidades aparecen así como elementos relevantes frente a una tecnología cuya capacidad avanza más rápido que su adopción.

Un posible impacto en la economía chilena

El efecto de la inteligencia artificial también podría alcanzar a la economía nacional.

Un estudio de CLAPES UC estima que la adopción de inteligencia artificial generativa podría aumentar el PIB chileno entre 0,75% y 3% durante los próximos diez años.

El rango dependería de factores como la velocidad de adopción tecnológica y la capacidad de empresas y trabajadores para incorporarla productivamente.

Las estimaciones equivalen a entre US$2.700 millones y US$11.000 millones adicionales, aproximadamente, en el panorama analizado.

Los resultados muestran que la tecnología podría generar mejoras de productividad, aunque no resolvería por sí sola las brechas estructurales que enfrenta el país.

En este escenario, el uso laboral de inteligencia artificial abre nuevas oportunidades, pero exige preparación para que sus beneficios puedan trasladarse efectivamente al trabajo.

La discusión, por tanto, ya no se limita a cuánto avanzará la IA, sino a cómo Chile será capaz de incorporarla en sus empresas y trabajadores.

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